El amor como fenómeno

El noúmeno para Kant no puede ser reconocido por medio de la intuición sensible, sin embargo, Schopenhauer entiende que tenemos un modo de acceder al noúmeno, a la cosa en sí. “Nosotros mismos somos la cosa en sí”, pero puede ser conocido por medio de la intuición intelectual. El noúmeno es lo que el sujeto recrea en el acto de conocer pero lo que realmente sea ese noúmeno es un misterio, no podemos saberlo. Cuando conocemos qué es el noúmeno ya no es noúmeno, sino fenómeno, ya es algo consciente, conocido. (http://www.lasangredelleonverde.com/schopenhauer-el-mundo-como-voluntad-y-representacion/).

En este sentido, siguiendo a Schopenhauer, el amor como representación es una mera ilusión porque es algo que el individuo, desde su subjetividad, recrea como la realidad.

Para tener acceso al fenómeno nuestra conciencia ha salido de sí misma, se ha vuelto hacia él, en este sentido, hablando en términos fenomenológicos, “toda conciencia es conciencia de algo”, esto es que desde un plano psicoanalítico podríamos decir que: “Todo in-consciente es consciente de algo”. El inconsciente parece ser que ha captado algo, sólo falta ir hacia la cosa misma para hacerlo consciente. Por consiguiente el amor, para poder experimentarlo es necesario volverlo plenamente un fenómeno, despojarlo de ser una mera concepción abstracta y encarnarlo (en el ser amado), para que se vuelva fenómeno y poder ser consciente/ in-consciente de él. Pero ¿de qué es consciente el inconsciente? El inconsciente es consciente de la realidad misma que el individuo recrea, pero que se escapa de los límites de la conciencia.

Para Schopenhauer, lo que anteriormente la esencia del mundo había sido “El Bien”, “La Belleza”, “Dios”, “La Razón” etc. es decir, concepciones tranquilizadoras que presentaban la esencia de lo real como un orden bondadoso, Schopenhauer introduce en la ontología la idea de que la esencia de lo real es precisamente lo contrario: irracionalidad desmedida. (http://www.lasangredelleonverde.com/schopenhauer-el-mundo-como-voluntad-y-representacion/).

Por lo tanto, si pensamos al amor desde el plano nouménico, éste algo plenamente negativo porque es desordenado, irracional e ilógico. Por tal motivo, aquel que está enamorado ama sin razón ni lógica alguna.

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